Alicante

Orihuela

El Papa Honorio I envió una extraña misiva a los obis­pos visigodos de España reunidos en el Concilio VI de Toledo el año 638, en tono casi insultante porque creía que el comportamiento de la iglesia española en relación con los judíos era excesivamente complaciente. Recrimi­nando la blandura de la política seguida con ellos llega a llamar a los obispos «perros sin fuerza para ladrar». Daba la impresión de que el sector moderado de la iglesia re­presentado por San Isidoro de Sevilla y San Braulio de Zaragoza, no era del agrado del Papa romano que exigía para los judíos conversión o muerte, y no bautismo o destierro tal y como habían postulado y decretado estos obispos.

Esta ocasión tan lejana en el tiempo por ser de la igle­sia visigoda parece haberse impuesto en la judería de Orihuela, que gozó de cierta prosperidad en el siglo xiv, pero que en 1391 «casi todos los miembros de la misma se bautizaron y los que no, se fueron».

La judería se ubicaba en las calles hoy conocidas con los nombres de Guardia Flores, plaza Caturla, Doctor José María Sarget, San Miguel, plaza de El Salvador, Timor, Comedias, Rosa, Subida de San Miguel… El lugar se en­cuentra al abrigo de la Peña, donde se construyó después el seminario de San Miguel. Disponía de cuantas condi­ciones exigía la aljama para encontrarse convenientemen­te resguardada y al abrigo de posibles asaltos y persecu­ciones. Pese a ello, la persecución del año 1391 le supuso un definitivo golpe a la judería de Orihuela en cuyos ana­les quedó para siempre descrita con letras de sangre la tragedia que tuvo que soportar el día 15 de julio del mis­mo año al ser saqueada, al igual que las demás juderías del Reino de Valencia, con excepción de la de Sagunto, por haberse refugiado todos sus miembros en el cercano castillo, defendidos con todas sus consecuencias por las autoridades eclesiásticas y civiles.

En conformidad con los datos y las estimaciones exis­tentes, la judería de Orihuela era una de las considera­das como de las menores, rondando su censo las doscien­tas personas. Acerca del lugar en el que se encontraba su cementerio lo único que nos es dado señalar es que ciertamente hay constancia del mismo, pero que en la actualidad no se conserva ni siquiera su recuerdo. Se dice que, con la expulsión, fue convertido en huerto y se ci­tan los nombres de sus primeros propietarios, pero no queda resto alguno del mismo. De idéntico modo se re­fieren topónimos con relaciones y denominaciones judías, como en el caso del Pozo de la Judía del cual tampoco queda resto alguno. La estancia en Orihuela por moti­vos judíos podría aprovecharse para visitar en Elche, en las proximidades de Alcudia, un recinto que bien pudo ser una sinagoga, correspondiente además a los siglos iv o vi. De la supuesta sinagoga quedan unos res­tos y, sobre todo, una lápida —menorá— que se encuentra en el Archivo Histórico y Biblioteca Pública de Orihuela.

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El patrimonio histórico de Orihuela es muy amplio y cinco de sus grandes edificios están declarados monu­mentos nacionales. El convento de Santo Domingo cons­tituye una auténtica joya del renacimiento. Fue Univer­sidad desde 1610 hasta principios del siglo xix. Cuenta con dos magníficos claustros. La iglesia es barroca. Des­taca en su refectorio un conjunto único de azulejería. La Puerta de Crevillente es uno de los pocos retazos que quedan de la antigua muralla. La catedral de San Salva­dor se inició en el siglo xiv, sobre el solar de la mezqui­ta. Es obra originariamente gótica, con tres portadas: dos góticas y una renacentista. Destacan una espléndida rejería del siglo xvi y la decoración helicoidal de las ner­vaduras de la cubierta. Su claustro es probablemente del siglo xvi, originario del convento de los Mercedarios. El Palacio Episcopal es obra barroca y reclaman atención particular su claustro y su escalera. La iglesia de Santa Justa y Rufina es gótica, con fachada renacentista una, y otra barroca. Su bella torre gótica es de planta cuadrada con un conjunto muy interesante de gárgolas y artística pila bautismal. La iglesia de Santiago Apóstol fue tam­bién construida sobre una mezquita. Es de estilo gótico y fue construida en el siglo xiv. En el interior se guarda un rico tesoro de orfebrería religiosa y una imagen de la Sagrada Familia, obra de Salzillo. El santuario de Nues­tra Señora de Monserrate en el que se venera la imagen de la patrona de la ciudad hallada en ese mismo lugar en 1306, es del siglo xvin. El Real Convento de las Salesas alberga una rica colección de cuadros del pintor Vicente López.

Entre los edificios de carácter civil hay que citar el palacio del conde de la Granja, originario del siglo xvi. El palacio del marqués de Arneva, actual Ayuntamiento, presenta un magnífico escudo en la llamada esquina del pavo. Situado en la montaña de San Miguel, el castillo es de origen islámico y sus restos se corresponden con el período de los reinos de Taifas. Otros edificios de inte­rés son el palacio del marqués de Rafal, de Rubalcava, convento de San Francisco, convento de las Carmelitas, de San Juan de la Penitencia, Seminario y Teatro-Circo. La oferta museística es tan amplia que citamos tan sólo el Museo Arqueológico Comarcal, Casa-Museo de Miguel Hernández, de la Reconquista y Etnológico. La Semana Santa está declarada de interés turístico.

 

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