Ciudad Real

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En pleno corazón de La Mancha, una de las regiones naturales más extensas y definidas de Europa, se encuen­tra Ciudad Real, que fue fundada en 1255 por el rey Al­fonso el Sabio tras la concesión de su Carta Puebla y cuyo origen respondió al deseo del rey de crear un área de in­fluencia real dentro del gran territorio dominado por la Orden de Calatrava. En la zona del Pozuelo de don Gil se asentó el fundamento de lo que sería con el paso del tiempo «Villa Real». Los pleitos con la orden militar fue­ron constantes, hasta que el infante don Sancho confir­mó los Fueros y Juan II le concedió el título de «Muy Noble y Muy Leal», pasando a denominarse Ciudad Real. Con los Reyes Católicos vivió una etapa de esplendor, que se limitó a consecuencia de las luchas entre las minorías conversas y sobre todo con la expulsión de los judíos.

El barrio judío de Ciudad Real es bastante amplio y además perfectamente delimitado. El fin de su aljama coincidió, como no podía ser de otra manera, con la per­secución del año 1391, y sus muertes y sus conversiones voluntarias y a la fuerza fueron muchas. La visita de San Vicente Ferrer en 1411 a Ciudad Real terminó por po­nerle el punto final a cuanto quedaba en la población que pudiera tener alguna relación con los judíos. Fueron los conversos los que desde entonces lograron gran predica­mento en la ciudad. También contra ellos fueron muchos los motines que se registraron a lo largo del siglo xv. El tribunal de la Inquisición se estableció en Ciudad Real en 1483.

El barrio judío de la capital manchega se extendía desde la calle de la Paloma hasta la muralla existente entre las puertas de la Mata y de Calatrava y las calles de Lanza y de la Mata. La calle central fue conocida como de la Judería y posteriormente Real de Barrionuevo. En conformidad con la descripción de los historiadores lo­cales, la circunscripción del barrio judío se ajustaba a estas calles: «Culebra, hoy Cardenal Monescillo; Sangre, hoy Cañada; Lobo, hoy Alcántara; Barrena, hoy Compás de Santo Domingo y Peña, hoy Delicias; Tercia; Combro, hoy Corazón de María; Refugio y Lirio». Pese a que los documentos son tan fehacientes y las referencias tan ine­quívocas, el proceso urbanístico a que estuvo sometida la ciudad a lo largo del tiempo le robó al barrio todo su sabor. La sinagoga fue después iglesia de San Juan Bau­tista y convento de dominicos, no existiendo en la actua­lidad ni una ni otra. Se encontraba entre el Compás de Santo Domingo y Delicias. Parece que había además otras sinagogas, una de ella estaría en el patio del palacio de la Inquisición, en las calles de la Libertad y Lirio. Hoy se exhibe su hipotética portada en el Museo Provincial. El cementerio se ubicaría «entre los caminos de la Mata y Calatrava».

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De la antigua muralla de Ciudad Real se conserva actualmente, restaurada, la Puerta de Toledo, declarada Monumento Nacional. Dicha muralla tenía 4,5 kilóme­tros de perímetro y contaba con 130 torreones y ocho puertas. La de Toledo, fechada en 1328, consta de seis arcos y en el exterior aparece el escudo de las armas de Castilla. La iglesia de Santiago es la más antigua de la población, de finales del siglo xm, y destacan en ella su techumbre mudejar y restos de pinturas murales. En la iglesia de San Pedro, de finales del siglo xiv, con venta­nales góticos del siglo xv, resalta la capilla de los Cocas, con bello retablo hispano-flamenco de alabastro y un sepulcro con estatua yacente del Chantre de Coria.

La parte más antigua de la catedral de Santa María del Prado es la de los pies, de finales del siglo xm, con su rosetón lobulado superior. El camarín de la Virgen y la sacristía nueva son barrocos. En su interior luce un be­llo retablo de Giraldo de Meló y Juan de Hasten. La pa­rroquia de la Merced es del siglo xvn, con planta jesuítica y capillas laterales de bóvedas de arista y media naranja. La iglesia del convento de Carmelitas es del mismo si­glo. En el convento de Franciscanas se conserva una no­table imagen de la Virgen con el Niño que popularmente es conocida como «La Porterita» y que con probabilidad fue tallada en el siglo xiv.

La plaza del Ayuntamiento tiene soportales y en ella se ubica su tan polémico edificio. Son varias las casas decimonónicas existentes en la población y entre ellas resalta la de la esquina de las calles Lanza y de la Mata. En el Palacio Provincial, o de la Diputación, pueden ver­se obras de diversos pintores, con mural de López Villaseñor. Como lugares de recreo hay que mencionar el parque de Gasset, con su Fuente talaverana, obra de Ruiz de Luna. Resaltan entre sus museos el Provincial, Elisa Cendrero, Palacio de la Diputación, el Diocesano y el Archivo Histórico Provincial, con copia de su Carta-Puebla.

Frente a la catedral de Santa María del Prado se en­cuentra la casa de Hernán Pérez del Pulgar, con bella por­tada del siglo xvi. La Casa Real de la Caridad fue fundada por el cardenal Lorenzana en 1777. El puente de hierro sobre el Guadiana es notable ejemplo de ingeniería con su parte metálica de más de 500 toneladas de peso.

El santuario de Nuestra Señora de Alarcos se halla a unos 8 kilómetros, fortaleza medieval, en cuyos lugares fueron vencidas las tropas cristianas por los almohades en 1195. Es muy concurrida la romería que se celebra el lunes de Pentecontés.

 
 
 

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