Cuenca

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El florecimiento y progreso de la ciudad, desde el momento de su reconquista por las tropas cristianas del rey Alfonso VIII, así como el desarrollo de su ju­dería, encuentran explicaciones muy convincentes en la generosidad del Fuero que este rey le otorgara y del que se hacen frecuentes referencias a que privilegia­ba a cuantos se acogían a él de tal forma que hasta todavía se suele asegurar que «di que eres de Cuenca y entrarás de balde». Eran tantas las facilidades que el Fuero concedía para suscitar el interés por poblar la ciudad recién conquistada, que fueron muchos los que llegaron a ella con tal intención. Por supuesto que los judíos se encontraron entre los primeros aspiran­tes, dado que el mismo Fuero establecía la equipara­ción entre ellos y los pobladores cristianos, otorgán­doseles toda clase de libertades. La ubicación de la ciudad, la fuerza y riqueza de la iglesia y sobre todo la generosidad de su Fuero que sirvió de modelo a otras ciudades castellanas, instigaron a los judíos a acudir y establecerse en Cuenca, hasta ser su judería una de las más notables de Castilla.

 

Son muchas las referencias documentadas existentes en relación con los judíos, de los que consta que llegaban a exigir hasta el 40 por ciento de interés en sus présta­mos. Huelga decir que entre las reiteradas persecucio­nes que sufrieron, una de las más funestas fue la del año 1391, cuando la sinagoga fue transformada en la iglesia de Santa María la Nueva. Muchos judíos murieron en esos acontecimientos y otros muchos también fueron bautizados a la fuerza, que serían después atendidos precisamente en la iglesia de Santa María la Nueva con­vertida en parroquia. La localización de la judería de Cuenca parece bien clara, y su lugar fue el barrio del Alcázar, en el que se encontraba la antigua fortaleza mora. La despejada plaza de Torre Mangana se señala como recuerdo de la sinagoga-iglesia de Santa María y de la judería. Esta iglesia fue demolida en los años pri­meros del siglo xx, por amenazar ruina. De la antigua sinagoga quedó una inscripción hebrea en sus muros in­teriores y que fue en parte borrada al llegar los primeros inquisidores a esta ciudad en 1489. Algunos de estos fragmentos es lo único que se conserva del paso de los judíos por la ciudad conquense, por lo que hay que vi­sitar el Museo Diocesano para contemplar los fragmen­tos de yeserías que contienen parte del capítulo 8 del Sagrado Libro del Deuteronomio, en su versículo 8. De otros edificios judíos no hay referencia, con excepción del cementerio que según parece estuvo ubicado en el barrio conocido como de los Tiradores, en las cercanías de la parroquia del Cristo del Amparo que, como ermita, fue construida en el siglo xvi. En la actualidad, la Torre de Mangana es en gran parte símbolo de la ciudad, «co­gollo de España» en frase de Ortega y Gasset.

En el recorrido por la ciudad son muchas e inéditas las sorpresas que esperan a sus visitantes. Sus principa­les referencias son estas: restos de muralla, caminos de ronda, barrios del Castillo y San Pedro, castillo, Tribu­nal de la Inquisición, ermita de San Isidro, puente y puerta de Bezudo del Castillo, plaza del Trabuco, calle de San Pedro, plaza Mayor, Casa del Canónigo, ermita de la Cofradía de la Epifanía, convento de las Angélicas, igle­sia de San Nicolás de Barí, convento de las Carmelitas Descalzas, colegio de San José, Casa de los Marqueses de Priego, palacio de los Condes de Toreno, palacio de los Cerdanes de Laza-Zavala, iglesia de San Pedro, Ca­sas Colgadas, Casa de la Sirena, Casa del Rey, Casa Cu­rato, convento de monjas de San Pedro y San Lorenzo, Fuente del convento de las Petras, Palacio Episcopal…

La iglesia catedral-basílica de Nuestra Señora de Gra­cia es un edificio muy complejo y original, de estilo nor­mando y en el que es mucho arte y mucha historia lo que hay que admirar. El arco de acceso al claustro es la obra más famosa de Esteban Jamete. Sus capillas son verda­deros museos, al igual que el coro, la sala capitular y la sacristía.

Otras referencias turísticas de Cuenca son estas: igle­sia de San Miguel, «rascacielos» del Júcar, convento de los Descalzos, ermita de las Angustias, barrio de San Martín, iglesia de Santa Cruz, Jardín de los Poetas, ba­rrio de San Gil, Ayuntamiento, Casa de los Mendoza, Casa del Corregidor, Casa de Clemente Arostegui, Puerta, Pos­tigo y Torre de San Juan, Cuesta, convento y Caserón del Carmen, convento de las Esclavas de la Merced, Semi­nario Conciliar, Asilo de Desamparados, Torre Manga­na, Escuelas Públicas de Palafox, iglesia de El Salvador, Casas de los Girón y Cañizares, iglesia de San Andrés, iglesia de San Felipe Neri, Audiencia Vieja, Monjas Be­nitas, pósito o almudí, puente de la Trinidad, Fuente de la Doncella, Cristo del Amparo, puente de San Antón, iglesia de la Virgen de la Luz, Hospital de Santiago, Po­sada de San Julián, Casa de las Rejas, puente de San Pablo, convento e iglesia —Parador de Turismo— de San Pablo…

 
 
 

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