Gerona

Tanto dentro como fuera de España, la judería que más admiración causa es la de Girona, junto con las de Sevilla, Córdoba y Toledo. El Call de Girona, su historia, sus personajes, la configuración arquitectónica de esta ciudad con aspiraciones tan legítimas a ser declarada por la Unesco Ciudad Patrimonio de la Humanidad y tantos otros elementos hacen de ella una de las aspiraciones viajeras más incuestionables en cualquier ruta judía.

 

Los inconfundibles colores de las casas que dan paso al barrio judío de Gerona.

Los inconfundibles colores de las casas que dan paso al barrio judío de Gerona.

Las referencias documentales más antiguas relacio­nadas con los lugares habitados por los judíos en Girona se remontan al siglo x y aparece que ellos vivían en una zona próxima a la catedral, alrededor del cardo Maximus. En ese lugar se localiza la primera sinagoga fechada en el año 988. Ya en el siglo XI consta que los judíos comenzaban a vivir en lo que más tarde sería el call, que en­tonces era propiedad de la catedral. Una primera refe­rencia documental data del 20 de julio de 1160. Al me­nos desde 1207 la comunidad disponía de un terreno al norte de la ciudad —el Montjuic— en el que podía ente­rrar a sus muertos. Los judíos poseían bienes inmuebles en las calles de las Ballesteries, en el Mercadell —espa­cio hoy ocupado por el edificio de la Pia Almoina— y en la zona del Mercadal.
Una calle del Call seguramente tal cual estaba en el siglo XV

Una calle del Call seguramente tal cual estaba en el siglo XV. El Call Real judaico estaba plena­mente delimitado ya en 1279, contando con un hospital para pobres y enfermos, ubicado en la calle de la Rucha, actual Pujada de la Catedral. En 1284 un documento de­nomina este espacio como «barrio de Israel». A media­dos del siglo XIV el Call se convirtió en un lugar aislado del resto de calles que configuraban la ciudad medieval. Como eran tiempos tan difíciles y de persecución para ellos, la municipalidad decidió convertir el Call en un espacio cerrado. En 1373 el eje central del barrio se lla­mó Carrer Major del Call y se extendía a ambos lados de la actual calle de la Forca.

Portada lateral de la Catedral.

Portada lateral de la Catedral.

Muchas de sus casas descan­saban sobre la muralla de la ciudad. En ese lugar se le­vantaba la segunda sinagoga, hoy ocupada por las casas que se hallan frente a las escaleras de la Virgen de la Pera. La decadencia del Call empezó con los ataques del año 1391 y los jurados de la ciudad determinaron en 1418 la clausura de todas las puertas y ventanas de las casas ju­días que se abrían sobre la calle la Forca. En 1434 Bonastruc de Mestre, Astruc Aninai y Bonastruc Jucef recibieron permiso para construir una tercera sinagoga que permaneció activa hasta 1492. Algunas calles de este entorno son de una belleza excepcional, aun hoy día. Tal es el caso del Carrero de Sant Llorenc, en el que se ubica el Centro de Isaac el Cec, donde posiblemente estuvo la última sinagoga.
Escalinata y Catedral.

Escalinata y Catedral.

Cerca de la catedral existen unos baños árabes que muchos historiadores y arqueólogos tienen por judíos. La calle Cúndaro, Sant Llorenc, la Pujada de la Catedral, la plaza de los Apóstoles, la calle del doctor Oliva Prat, el hoy inexistente callejón Hernandes, las ca­lles Claveria y de Les Dones, son lugares eminentemente judíos que hacen de Girona una de las ciudades más atractivas en las rutas turísticas, sobre todo si además «viajamos» a la historia de sus personajes talmudistas, místicos, cabalistas, financieros, médicos y cortesanos, como Nahmánides, Yoná, Gerundi, Azriel de Girona, Ezra ben Salomón, Rambau de Girona y Abraham ben Isag Hazan. A Mahman Nahmánides se le atribuye la obra Elogio de la Ley del Señor.

Misteriosa callejuela del Call.

Misteriosa callejuela del Call.

Precisamente por la ciudad de Girona están trazadas unas rutas guiadas y documentadas con carácter judío, que suelen terminar además en un restaurante en el que se degusta la comida judía con todo el rigor selectivo de los alimentos, así como con todo su ritual.

El Call está salpicado de leyendas.

El Call está salpicado de leyendas.

Además de los lugares indicados anteriormente, la ruta lleva a una placita en la que se encuentra el Archivo Municipal y el Museo de Historia de la ciudad para con­templar en la jamba derecha de una puerta de una de sus casas la hendidura en la piedra en la que se coloca­ría la mezuzá. En la esquina de la calle de la Forca con la de Cúndaro se ubicaría la casa de Nahmánides. En el Museo Bíblico del Seminario de Girona se guarda una mezuzá datada en el siglo xv. En las ruinas de la torre Gironella hay que evocar la memoria de tantos judíos como en ella se refugiaron durante varios meses cuando eran perseguidos. En el claustro del bello monasterio románico de Sant Pere de Galligants, convertido en mu­seo, se encuentran la mayor parte de las lápidas hebreas descubiertas en el cementerio, si bien otras se guardan en el Museo de Historia de la Ciudad. Además de las re­feridas lápidas sepulcrales en Sant Pere de Galligants se conserva la lápida conmemorativa de la construcción y dedicación de una sinagoga que fue descubierta en la pared de un edificio de la calle de Sant Francesc.

Los enamorados cuelgan ahora candados en el puente como prueba de su amor eterno

Los enamorados cuelgan ahora candados en el puente como prueba de su amor eterno

Por supuesto que la ruta judía tendrá en cuenta con todo res­peto el lugar en el que se ubicaba el cementerio en Montjui’c, de cuyo nombre hay ya referencias en el siglo XIII «a un kilómetro de la ciudad, en los aledaños de un torrente llamado Puente del Bou d’Or, antes de llegar a la calle del Ter». Al ser desmontada la zona para dar paso a la carretera de Francia y al ferrocarril, aparecieron grandes lápidas. Se conserva la escritura de donación que los representantes de la aljama de Girona hicieron el 4 de julio de 1492 al «noble caballero Joan de Sarriera del terreno de este cementerio y de sus lápidas».

Misteriosa callejuela del Call.

Misteriosa callejuela del Call.

La estancia en Girona con ocasión de la visita a su judería hay que aprovecharla para admirar su catedral con su impresionante escalinata, claustro y Museo, con su Beato y el Tapís de la Creació. La iglesia de Sant Feliu con planta románica, la Fontana d’ Or con amplia facha­da románica, las iglesias de Sant Doménec y Sant Nicolau, el Palau Episcopal, casa Pastors, Pia Almoina, casa de la Pabordia, casa de les Aligues, Sant Martí Sacosta, paseo Arqueológico, La Rambla, casa Caries, Antiguo Hospicio, hospital de Santa Caterina, casas de L’Onyar, plaza de la Independencia, Portal de Sobre-portes, torre de Carlomagno, Palau deis Agullana, Museu d’Art, Museu d’História de la Ciutat, Museo Farmacia, la Devesa, Jardines de la Francesa…

Al anochecer parecen escucharse las leyendas que alberga esta zona de la ciudad.

Al anochecer parecen escucharse las leyendas que alberga esta zona de la ciudad.

Besalú

La población de Besalú, en la actual provincia de Gi­rona, cuenta con elementos judíos sobradamente impor­tantes como para tener que estar situada en cualquiera de las rutas judías que se programen no sólo por España sino por cualquier otro país europeo. Este municipio de la comarca de la Garrotxa se halla entre los ríos Capellades y Fluviá y goza de una situación privilegiada al encontrarse entre puntos tan importantes en Catalu­ña como Olot, Figueres y Girona. Con la muerte de Wilfredo el Belloso se convirtió en capital del condado independiente en el año 902, hasta pasar el condado a la casa de Barcelona en 1111. Hoy Besalú está considerada como la ciudad romántica por excelencia de Cataluña y por su gran valor arquitectónico fue declarada conjunto histórico artístico en 1966, aunque parte de sus monu­mentos lo habían sido ya con anterioridad.

 

La joya de la arquitectura judía de Besalú es precisa­mente su miqwe o baño ritual, descubierto en diciembre de 1964 y que es el único reconocido como tal en su gé­nero hasta ahora en España y el tercero en importancia en Europa. Situado en el barrio hebreo o cali, es una construcción románica del siglo xh y está situado a los mismos pies del puente románico de la ciudad, al lado del río Fluviá. Consiste en una pequeña sala rectangular en piedra de sillería, cubierta por una bóveda de cañón. A ellos se accede por unos escalones que bajan desde la puerta de entrada a la piscina, que ocupa la mayor parte del local. En el muro oriental se abre una ventana alar­gada con alféizar en derrame.

Junto al miqwe se halla la plaza Deis Jueus en la que es fama se ubicaría la sinagoga, de la que hay constan­cia que fue autorizada en 1264 gracias a un privilegio otorgado por el Rey Jaime I el Conquistador. De la sina­goga no se ha encontrado resto alguno. Es posible que ocupara parte del jardín por el que se pasa para visitar el baño ritual. Hay que resaltar que todo el complejo se encuentra en perfecto estado de conservación y magnífi­camente cuidado, siendo respetado el entorno por todos con mucho esmero y hasta devoción. El Carrero deis Jueus es un callejón estrecho que desciende hasta el mis­mo río. Acerca del cementerio judío hay que reseñar que es posible que se encontrara en una zona que en la ac­tualidad está atravesada por la carretera que desde Besalú se dirige hacia la capital de Girona, en el lugar conocido como Campanya o Camp de les Forques, a poco más de un kilómetro de Besalú y Mas de Pitre. De Besalú fue natural Abraham ben David Aslari, que escribió uno de los pocos tratados que se conocen sobre la Peste Negra (1290-1355).

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El patrimonio histórico-artístico y monumental de Besalú es de singular importancia. Sant Pere, antigua sede abacial de un monasterio benedictino, es edificio románico de tres naves con interesantes relieves esculpidos en la fachada. Sant Vicenc, con sus recuerdos anti­judíos ligados a su nombre, antigua iglesia parroquial de la villa, fue renovada en los siglos xn y xm y es un edifi­cio de transición del románico al gótico. Una pequeña capilla lateral está dedicada a la Santa Cruz. Contiene una sepultura de alabastro y la imagen de la Virgen de los Dolores, patrona del pueblo. La Curia Real es edifi­cio del siglo xiv, destinado en principio a la administra­ción de la justicia y hoy parcialmente convertido en hos­tal con grato sabor medieval. Durante años fue también sede de la Veguería y Corte Real. En un extremo de la plaza de Sant Pere está situada la casa Llaudes o Cornelia que cuenta con un patio o galería a modo de claustro de época románica. Santa María es la antigua canónica agustinia-na y colegiata. Conserva sólo la cabecera con transepto, tres ábsides y algunos elementos escultóricos. La calle de Tallaferro conserva intacto su aire medieval, con sus pórticos románicos. El Hospital de Sant Julia luce facha­da exterior del siglo xn. La plaza de la Llibertat, portica-da, fue antiguamente centro comercial y cruce de cami­nos entre las vías de Olot a Figueres y de Girona a Olot. Su construcción actual es del siglo xvi.

La construcción más característica, por su monumen-talidad, de Besalú es el puente fortificado sobre el río Fluviá, románico del siglo xi y de curiosa construcción angular.

Entre tantos puntos de referencia comarcales con programaciones turísticas resaltamos la ciudad de Olot, capital de la Garrotxa, situada dentro del Parque Natu­ral de la Zona Volcánica de la Garrotxa. En ella hay que admirar la iglesia de Sant Esteve con notables obras de arte y su museo-tesoro parroquial con el cuadro de El Greco Jesús llevando la cruz. La de Santa María de Tura es edificio barroco. El claustro del Carmen es del siglo xvi. La casa Sola Morales tiene una muy buena fachada modernista. Sant Andreu del Coll es iglesia románica del siglo xii. Del mismo siglo es el Castell deis Senyors del Coll. Can Bolos es casa solariega con contenidos de gran valor. Casa Vayreda, el Hospital de Sant Jaume, el Mu­seo Comarcal de la Garrotxa, obra de Ventura Rodríguez,

Can Triancheria y las fuentes Moixina, de les Tries, de la Déu, de Sant Roe… también merecen atención turística, así como el Museo de los Volcanes.

Castelló d’Empúries

El legado judío de Castelló d’Empúries está por des­cubrir todavía. Muy recientemente se han hallado cinco nuevas lápidas hebreas y suponen los expertos que cual­quier día se acrecentará tal legado con nuevos hallazgos. Y es que, después de la de Girona, la judería de Castelló d’Empúries era la más importante de las tierras que hoy configuran la provincia gerundense. Desde el punto de vista demográfico consta que llegó a superar a la misma judería de Besalú, con toda su fama internacional. Ha­cia mediados del siglo xiv afirman algunos optimistas que su censo fue de unos 300 judíos, aunque otros aseguran que no pasó de los cien.

Parece ser que fueron dos los calis con que contó Castelló d’Empúries: el viejo y el nuevo. La ubicación del primero coincidiría con el barrio del Puig de l’Era Mala, en el Carrer deis Jueus y en la plaza de la Llana. El mis­mo nuevo cali se desplazó posteriormente al Puig del Mercadal más cerca de la actividad comercial de la po­blación en el área de las calles actuales de Sant Pere Baix y Peixeteries Velles. Hay constancia de que en el cali Nuevo había una sinagoga, que probablemente se ubica­ría en la plaza actual de Peixeteries Velles, habiendo re­ferencia documental de haber sido ampliada y renovada repetidamente. Al ser promulgada la bula del Papa Benedicto XIII, gran perseguidor de los judíos, la sina­goga fue clausurada y vendida, hasta ser transformada en hostal. Parece ser que también en el Cali Viejo hubo otra sinagoga, aunque de esta son muy pocas las re­ferencias existentes, pero se cree que fue la última en desaparecer. En este caso, como en tantos otros, llama la atención que todas o casi todas las calles coincidentes con las juderías y las más cercanas a las mismas fueran «rebautizadas» con nombres de santos. En Castelló d’Empúries, los nombres de algunas de las calles son es­tos: plaza Deis Monjos, calle de la Mare de Déu, calle de Sant Jordi…

Los cementerios de los judíos fueron dos en Castelló d’Empúries. El más antiguo se hallaría en el lugar que hoy ocupa la cabecera de la iglesia de Santa María, co­lindante con la antigua muralla y el otro en la zona nor­te, conocida como Els Aspres. Es precisamente de este último del que proceden la mayor parte de las lápidas hebreas recientemente aparecidas. Hay que resaltar asi­mismo que son muchas también las lápidas judías que se integraron en edificios de nueva construcción, sobre todo religiosos, y que están siendo redescubiertas y es­tudiadas en la actualidad. En el Museo Parroquial se encuentran algunas de ellas, por lo que la ruta turístico-hebraica por Castelló d’Empúries habrá de tener muy presente este museo.

Este pueblo y su municipio son de gran interés turís­tico, con edificios de extremado valor arquitectónico. En el siglo xi fue capital y residencia de los condes de Em­puñes, que construyeron su palacio y rodearon la villa de murallas, lo que en buena parte explica la categoría e importancia de la judería. Fue capital de un condado autónomo hasta el siglo xv. Conserva los restos de anti­guas murallas y el edificio de la Llotja de Mar. Ya en 1007 existía la basílica de Santa María de Castelló, que fue consagrada en 1067 y reconstruida en el siglo xiv. En su interior tienen gran interés las capillas, sarcófagos, lápi­das sepulcrales, osarios, pila bautismal, museo parroquial y un notable retablo de alabastro en el altar mayor. La Creu de Terme, situada frente a la iglesia de Santa Ma­ría es gótico-renacentista.

Entre tantos atractivos turísticos como existen en la comarca, cerca de Castelló d’Empúries, resaltamos en esta oportunidad L’Escala, en cuyos alrededores se ha­llan las ruinas greco-romanas.

 

En  Sant Martí d’Empúries hay que admirar sus im­presionantes murallas y torres y su templo gótico, del siglo xvi, con pila bautismal con ara románica y lápidas muy antiguas.

Figueres, capital de L’Alt Empordá, es otro de los puntos de referencia turística obligado por su especial condición de «Puerta de Europa» y por tantos otros mo­tivos. La iglesia de Sant Pere fue construida en 1378. El antiguo teatro municipal alberga el Teatro-Museo Dalí, con su interesante cúpula de retícula metálica. Torre Galatea es edificio neoclásico, decorado y pintado de modo estridente, que se halla cerca del Teatro-Museo daliniano. El Teatro-Museo Dalí ofrece una original pre­sentación y ambientación de la obra de tan genial pin­tor. El Museu de l’Empordá alberga colecciones de ar­queología, arte e historia locales. El Museu deis Joguets muestra preciosos ejemplares de juguetes de todas las épocas y de distintos países. También en Figueres hubo sinagoga y cementerio judío.

 

El Canto De Orfeo

Un excepcional documental emitido por TVE

(Pirineos – Girona, Barcelona y Lleida)
http://youtu.be/eRc4uLZ2PLk

 

 

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