Guadix-Baza

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Fuera de Israel no ha habido otro país como España en el que tanta y tan decisiva influencia haya ejercido la presencia judía a lo largo de la historia, con mención particular para el período de tiempo en torno al que se enmarca esta nuestra visita a los pueblos y ciudades en los que ellos se asentaron y que coinciden con los ante­riores a su expulsión por los Reyes Católicos en 1492. Pese a la saña con que fueron perseguidos los judíos y pese a que fueron muchos los intereses aún económicos que estuvieron en juego para hacer desaparecer su re­cuerdo y memoria, la huella judía en España perdura todavía en proporciones idénticas a como sigue la de España entre ellos.

Un ejemplo más entre tantos es la ciudad granadina de Guadix, la Acci ibérica, cuya antigüedad es superior a los dos mil años y cuyos yacimientos prehistóricos de la Cuesta del Negro se remontan a 30.000 años. Fue co­lonia de fenicios y de cartagineses. En la dominación romana, y con el nombre de Julia Gemella Acci a orillas de la Via Augusta, hasta tuvo derecho a acuñación de moneda. Fue de gran esplendor la posterior dominación árabe en la que se llamó Wuaad-Aix o río Acci, de donde procede su nombre actual. Desde la misma época roma­na fue sede episcopal detentando el título del obispado más antiguo de España.

En la segunda mitad del siglo xiv, y a consecuencia de la riqueza que caracterizaba a esta ciudad, se asentó en ella una importante comunidad judía, de cuyas rela­ciones con las de Granada y de Lucena quedan documen­tos que lo atestiguan. De alguno de ellos, que hoy se con­serva en el Archivo Histórico Municipal, se desprende que la judería era un barrio situado en el mismo centro de la población y cuyo eje coincidía con el que en la actuali­dad es conocido como «barrio de Santa María».

La sinagoga se ubicaba en el actual callejón del Hos­pital Viejo, que parte de la calle de Santa María, cerca del palacio episcopal, tal y como aconsejaban las normas poblacionales de entonces para de alguna manera tener asegurada su defensa ante hipotéticas, pero siempre más que probables, persecuciones a las que con tan dramáti­ca frecuencia habían de estar sometidos, normalmente desatadas por predicadores instigados por aviesas inter­pretaciones de los Evangelios y hasta por motivos en los que la codicia y las envidias se hallaban activamente pre­sentes. El edificio de la sinagoga fue destinado por los cristianos a Hospital Real, en la última década del siglo xv. Los historiadores locales están convencidos de que la sinagoga se encontraba exactamente en el primer edi­ficio de la derecha del callejón del Hospital Viejo y su fachada principal la tenía hacia la calle de Santa María. Acerca de la localización del cementerio judío, los indi­cios apuntan a que éste se hallaba detrás de la misma sinagoga. La ruta por la judería accitana tiene necesa­riamente que contar con el Archivo Histórico Municipal.

Conquistada por los Reyes Católicos, su catedral es auténtica joya del renacimiento, construida sobre anti­gua mezquita, con trazado de Diego de Siloé. La facha­da principal tiene una muy acentuada influencia plateresca y en su interior es muy importante el coro, que es uno de los mejores y más artísticos de España, junto con el pulpito. Impresiona por su altura y monumen-talidad su torre. El palacio de los marqueses de Peñaflor es un espléndido edificio del siglo xvi. El convento de San­tiago fue fundado en 1540, con iglesia mudejar y sober­bio artesonado en su nave central. La portada plateresca está en todos los manuales del arte con el águila bicéfala de Carlos V. En tiempos de Felipe II fue trazada su plaza Mayor, con arcos rebajados y está articulada con la pla­za de la Catedral y ambas constituyen un conjunto de gran interés monumental. El Hospital Real es edificio del siglo xvi. Del siglo xvn son el convento y la iglesia de la Concepción. La plaza de Santiago conforma un conjun­to de gran belleza y originalidad. La alcazaba es monu­mento árabe. El barrio de Santiago —barrio troglodí­tico— es célebre también por las famosas casas-cuevas excavadas en la arcilla de los montículos.

Cerca de Guadix y por multitud de razones históricas y geográficas, relacionada con esta población, se encuen­tra la ciudad de Baza, en la que también se asentaba una comunidad judía, cuya dedicación particular era el co­mercio de la seda. Todavía está configurado perfectamen­te el barrio de la Judería que, en la actualidad, es cono­cido como de Santiago. También son identificables los Baños de la Judería o Bañuelos, del mismo tipo que el Bañuelo granadino. La calle de la Acequita, el callejón de la Peña, la calle Puerta de Salomón y la plaza de San­tiago delimitan con correcta aproximación el perímetro de la judería que alcanzó su florecimiento máximo en tiempos de Samuel ha-Naguid. Los baños parecen ser del siglo xi y constan de tres departamentos, siendo sus ar­cos de herradura.

En Baza, y en sus alrededores, hay mucho que ver y admirar. En el Cerro del Santuario se descubrió en 1971 la impresionante escultura policromada conocida como La Dama de Baza, fechada en la primera mitad del siglo iv a.C, que se guarda en el Museo Arqueológico Nacio­nal y que fue reconocida como «el más sensacional des­cubrimiento arqueológico de los últimos tiempos». Hay que admirar su plaza, trazada por Alonso de Covarrubias, siendo su concatedral obra de Diego de Siloé. Son mo­numentos nacionales el palacio de los Enríquez, con magníficos artesonados mudejares y el Baño de la Jude­ría. Merecen consideración turística los edificios de las Casas Consistoriales, las iglesias de Santiago y de la Pre­sentación, los claustros de Santo Domingo, el parador de San Francisco y una fuente fechada en 1607.

 
 
 

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