Lérida-Lleida

Lérida-Lleida

En la aportación a la historia de los judíos de Catalu­ña y en general del Estado español, es muy importante la proporcionada por las aljamas de la actual provincia de Lleida, entre las que resalta de modo muy significati­vo la de esta misma ciudad. Entre tales aljamas hay al menos que mencionar las de Tárrega, Agramunt, Bellpuig, Seu d’Urgell, Solsona, Verdú, Camarasa, Cer-vera, Balaguer…

El crecimiento de la judería de la ciudad de Lleida coincide con la reconquista cristiana en 1149 y con las ayudas prestadas a la misma por parte de la Orden de los Caballeros Templarios, sobre todo en el reinado de Jaime I. Después de la de Barcelona y de Girona, la alja­ma de Lleida fue la tercera en número e importancia. Hay dramática referencia de que en la persecución del año 1391, el día 13 de agosto, fueron muertos 78 judíos sien­do todos los demás bautizados a la fuerza. El barrio judio de Lleida, conocido como Cuyraca o Coiraza llegó a estar totalmente amurallado y su ubicación coincidió con los aledaños de la antigua parroquia dedicada a San An­drés. Es de resaltar que, junto a templos dedicados a este santo apóstol, fueron muchas las juderías que se cono­cen en España. En la actualidad todavía una de las ca­lles lleva el nombre de la Judería. A la Coiraza se accedía por la Costa del Jan, estrecha y con escaleras, que sube desde la plaza Mayor. La configuración del barrio está delimitado en la actualidad por la plaza de la Cuirassola, calle del Seminario, calle de Sant Cristófol que era la principal del barrio y parte de la calle de la Compañía, en la que parece haber estado la Porta Redonda, que se­ría una de las puertas de la Judería. La puerta de la Coiraza comunicaba con la que se llamaba de Romeu, hoy calle de Caballeros. Acerca de la ubicación de la si­nagoga se conoce que como tantas otras, fue convertida en iglesia dedicada a la Virgen y en este caso bajo la ad­vocación de Santa María del Milagro, aunque de esta igle­sia nada se sabe. Al construir una casa en la calle del Seminad apareció un capitel de estilo corintio que dio oportunidad a que algunos pensaran que pudiera haber pertenecido a la sinagoga, con lo que su ubicación de­finitiva hubiera sido la plaza del Seminario, en la que por cierto también se establecerían con el tiempo los je­suítas, siendo opinión bastante generalizada, como ya hemos dichos en ocasiones anteriores, de que estos reli­giosos preferían para sus conventos y colegios edificios que hubieran tenido alguna relación con los judíos.

En las Eras de Santo Tomás pudo haberse encontra­do el cementerio judío, que hoy se correspondería con la calle Balmes, Vallcant, Ciutat de Fraga, Joan Baiget y plaza Missions. Macabramente a finales del siglo pasa­do se encontró el hueso de un dedo, ceñido con un ani­llo de oro con inscripción en hebreo correspondiente a una mujer de nombre Goig. Esta joya, «la mejor de las joyas hebraico-españolas conocidas», se conserva en el Museo Arqueológico del Institut d’Estudis Ilerdencs. Otro cementerio pudo haber estado en la Corda de Gardeny.

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La Seu Vella, edificio de transición del románico al gótico, está dedicado a Santa María, de planta basilical y con capiteles esculpidos. Destacan las puertas Deis Fillols y de L’Anunciata. Luce restos y pinturas románi­cas, góticas. El claustro es construcción del siglo xn y xiv. La Porta deis Apóstols es del siglo XV, con tímpano que representa el Juicio Final. El campanario de la Seu de Lleida es de los siglos xm y xiv, con torre octogonal, de 70 metros de altura, adornada con pináculos y alar­gados ventanales. Alberga el Museo Capitular, con valio­so conjunto de tapices flamencos, del siglo xvi. La Seu Nova es la primera manifestación del estilo neoclásico postbarroco en Cataluña. La iglesia de Sant Llorenc es del siglo xm, y el ábside de la nave central es circular con bóveda de arco apuntado. Tiene un severo y esbelto cam­panario octogonal y cuatro capillas. Conserva antiguos retablos góticos, de piedra y tumbas de las familias más notables de la población. Sant Martí es un edificio co­rrespondiente al gótico tardío, con amplias capillas gó­ticas.

La Casa de la Ciutat o Palacio de la Paería, cuenta con un retablo gótico de la antigua capilla de la Paería. El Hospital de Santa María, del siglo xvi, se desarrolla entorno a un patio central rodeado de una galería góti­co-renacentista. Es la sede del Museo Arqueológico del Institut d’Estudis Ilerdencs. El Castell de Gardeny es un edificio medieval rectangular. Santa María de Gardenuy es una iglesia románica, de tipo cisterciense o templario con gran ábside liso y bóveda apuntada. El Castillo Real está reconstruido sobre la antigua Suda sarracena. La obra que queda es medieval, correspondiente a la fortifi­cación que mandó construir el rey Pedro III en el siglo xiv. Entre los llamados edificios singulares merecen ser citados la Casa Armenteros, neogótica, el Casino Princi­pal, el Museo Diocesano y el Museo de Arte Jaume Mo­rera, notable colección de pintura de los siglos xix y xx.

 

Cervera

Ilustra mucho pensar, en la exposición de los viajes a la España judía, que los judíos dependían directamente del rey y que en verdad las autoridades municipales del lugar en el que residían, apenas sí tenían autoridad so­bre ellos. Las aljamas elaboraban sus propios estatutos u ordenanzas que, aprobadas públicamente en las sina­gogas y recibida la sanción real, servían de código para la vida interna de las juderías. Huelga decir que estas ordenanzas se apoyaban en las leyes rabínicas.

Callejuela de Cervera de la antigua judería.
Callejuela de Cervera de la antigua judería.

De la judería de Cervera, población señorial de tra­dición cultural y universitaria y a la vez capital de la Se-garra, se tiene ya noticia en el siglo xm y su censo pare­ce haber rebasado las 300 personas. Son muchos los documentos que hacen referencia a la judería de Cervera, por lo que su actividad fue muy notable. Como dato cu­rioso hay que resaltar que no pocos de los médicos ju­díos que ejercieron como tales, con acierto y profesionalidad en los territorios cristianos españoles tenían relación con Cervera.

Pasadizo ente calles donde antaño moraron los judíos de Cervera.
Pasadizo ente calles donde antaño moraron los judíos de Cervera.

Dos fueron los cali o barrios judíos de cuya existen­cia hay constancia en Cervera. La explicación fue el no­table crecimiento de su población, sobre todo en tiem­pos del rey Jaime II. Las relaciones entre uno y otro fueron las normales, tal y como queda constancia de ello, por ejemplo, en un contrato matrimonial o ketubbat fechado en 1442 y que se guarda en el Archivo Histó­rico Comarcal de Cervera en el que se asegura que el novio residía en uno de los cali y la novia en otro, ha­biéndose firmado el contrato en la Fortaleza de Cervera. Al Cali Jussá o Viejo, se le conocía también como calle de Agramuntell. El nuevo o «sobirá», co­incidía con la calle que estaba trazada desde la plaza de L’Olm o de Sant Miquel hasta la muralla. Dos puer­tas flanqueaban una y otra calle. La plaza de Sant Miquel era el punto de encuentro entre los dos cali, barrios o calles. La calle Mayor conduce al centro de Cervera. Esta calle, junto con la de Santa Ana, forma­ban parte de la judería.

Calle del Call.
Calle del Call.

En la actualidad hay que efectuar un gran esfuerzo de imaginación para deducir la concreta ubicación de la judería después de tantos y tan transformadoras opera­ciones urbanísticas de la zona, si bien todavía perdura el nombre de la calle del Cali, dotada también de un arco, aunque este sea de construcción más reciente. Consta que fueron dos las sinagogas con que contó en sus tiempos mejores la judería de Cervera. Una de ellas fue edificada en 1385 y aunque no se sabe con exactitud su localización, es posible señalar su trazado y delinear su planta y capacidad. Estaría tal vez al comienzo de la actual calle de Call. La ruta turístico-judaica por la ciudad de Cervera habrá de detenerse en su Archivo Histórico Comarcal para en él ver y estudiar los diversos documentos rela­cionados con la judería en él existentes, entre ellos tres ketubbats o contratos matrimoniales del siglo XV.

Las callejas de la judería siguen el patrón urbanístico de las juderías españolas.
Las callejas de la judería siguen el patrón urbanístico de las juderías españolas.

Además de las motivaciones culturales judías, la ciu­dad de Cervera le brinda al visitante generosos argumen­tos turísticos. Entre ellos sobresale la basílica gótica de Santa María, con la imagen románica de la Virgen, reta­blos y sarcófagos góticos del siglo xiv, con campanario de planta octogonal. La Casa de la Ciutat es edificio ba­rroco con fachada muy armoniosa. El edificio de la Uni­versidad de Cervera, del siglo xvm es majestuoso e insó­lito, de enormes dimensiones y con gran fachada barroca. Conserva su capilla y su paraninfo. La iglesia románica de Sant Pere el Gros es de planta circular, obra del siglo xi, centro del Priorato benedictino. La ciudad luce toda­vía lienzos importantes de muralla. La calle de Les Bruixes es una calle pintoresca, llena de arcos. La igle­sia de Sant Antoni tiene interesante portada barroca. El Museu Duran i Sanpere conserva una buena colec­ción de arqueología local y obras de arte religioso de Cervera. El Museo del Blat i la Pagesia es de tipo etno­gráfico. En los alrededores de la población merece ser visitada la pequeña iglesia de Santa María de Malgrat, románica, con ábside semicircular, la también románica de Sant Miquel de Tudela y la gótica de Santa Magda­lena.

Una de las calles principales de la judería
Una de las calles principales de la judería de Cervera

No lejos de Cervera se halla la población de Balaguer, a la que también motivaciones judaicas habrían de acon­sejar una visita. Su barrio judío coincidiría hoy con el Barrionuevo o Barrio Nuevo. Este nombre le fue dado al asentamiento judío, después de su expulsión, al igual que ocurrió en tantos otros lugares de España. Las calles del Miracle, Deis Teixidors y Sant Josep completarían el área de la antigua judería. La Iglesia de Santa Maria de Miracle parece haber sido la sinagoga, de la que no hay más referencia. Con otra sinagoga pudo haber contado también la población de Balaguer, junto a la mezquita que fue convertida en iglesia con la advocación de San Salvador. Esta ciudad de Balaguer de tanto interés turís­tico, cuenta con el monumental edificio gótico de tres naves de la iglesia de Santa Maria, antigua colegiata, que conserva un bello retablo gótico de piedra policromada. La plaza del Mercadal, porticada, es una de las más gran­des de Cataluña. En ella se encuentra el Ayuntamiento. En el santuario de Sant Crist, se venera una imagen de Cristo del siglo xvn. Tiene un convento anejo y una bella vista sobre el río Segre. Santa Maria de les Franqueses es antiguo monasterio femenino cisterciense, del que sólo queda su monumental iglesia. El Castell Formós, anti­guo palacio árabe, fue residencia de los condes de Urgell.

Tárrega

Aunque no exclusiva y ni siquiera fundamental, la del prestamista fue una de las actividades más frecuentes de los judíos en España. Son muchas las referencias que aluden a la usura judaica, con parecidos términos a los empleados por el arcipreste de Hita: «Non quieras jugar dados nin seas tablajero/ca es mala ganancia, peor que de logrero,/el judío al año da tres por cuatro; pero/el ta­bla de un día dobla el mal dinero». Fray Alonso de Espi­na denunció que en algunas localidades de Castilla y León llegaban a imponer los judíos unos intereses fabulosos, de tal modo que en Zamora un judío recibió 60.000 mo­nedas por un préstamo de 10.000.

En la judería de Tárrega vivió el poeta hebreo y es­critor catalán Mosen Natán, que era uno de los cien ju­díos que compondrían su aljama, si bien en una referen­cia documentada se alude a que su censo en 1375 rebasaba las doscientas personas. El Cali de Tárrega ocu­paba la demarcación sobre la que se extiende en la ac­tualidad la calle de l’Estudi y parte de la de Lluís Folquet hasta la de Font. Es posible que también ocupara el área de la muralla comprendida entre las puertas de la Font y de Les Piques. Es decir, el espacio existente entre la ca­lle Mayor y el río Dondara. Como otros Cali, el de Tárrega cerraba las puertas por la noche y las abría por la maña­na. La referencia actual a el Callet, al otro lado del río, parece sugerir la existencia de unas posesiones de la al­jama por esos lugares.

En la calle del Cali se ubicaría la sinagoga, tal ve/ donde se encuentra la plaza de la Palla. En conformidad con los documentos existentes se puede tener certeza de que, a consecuencia de un desbordamiento del río Dondara, la sinagoga quedó anegada, con lo que a los judíos se les autorizó construir una nueva que, en con­formidad con los documentos existentes, la única limi­tación que se les impuso fue la de que la puerta de acce­so no fuera visible desde el barrio en el que vivían los cristianos. Hay quienes aseveran que la ubicación de la nueva sinagoga podría ser la del edificio del Molí d’en Codina, que estuviera en la calle de Sant Agustí. En rela­ción con el cementerio judío se puede afirmar que se encontraba junto al camino de Granyena, pasando el puente sobre la acequia condal, en la carretera de Tarra­gona. La ruta judía por Tárrega ha de prestarle también atención a un edificio existente todavía en la calle Lluís Folquet, que es conocido por el pueblo como «el horno de los judíos».

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La ruta turística que se trace por Tárrega habrá de contar con el edificio de Santa Maria de l’Alba, obra cla-sicista de los siglos xvii-xvin con tres naves y cúpula so­bre el crucero. La Casa de la Ciutat o Paeria, es del siglo xvn y alberga el Archivo Municipal. El palacio de los mar­queses de la Floresta es obra románica y cuenta con magnífica fachada de piedra con portal adovelado y tres ventanas triforias. La Creu del Pati es hermosa pieza gótica ubicada en la plaza Mayor. La iglesia de Sant Antoni alberga el Sant Crist Trobat, pieza de la orfe­brería románica. El convento del Carmen luce un buen claustro barroco. El Antiguo Hospital y la Casa Sobies es notable edificio del siglo xvi. En el Museo Comarcal se guardan restos arqueológicos, sobre todo de épocas prehistóricas.

Agramunt se encuentra en la ruta turístico-judaica a recorrer desde Tárrega. En sus cercanías se encontraron algunas lápidas hebreas, una de las cuales se guarda en el Museo Local. A una de las calles se le ha dado el nom­bre oficial de Cali en la que la tradición oral asegura que se encontraría la judería. La calle Sabateria y la de L’Aspi formarían asimismo parte de la judería. En Agramunt hay que ver además la iglesia arciprestal de Santa María, edificio de los siglos xn y xm y cuya puerta monumental está presidida por un alto relieve de la Mare de Déu y escenas de la Navidad. La Casa de la Villa es notable edi­ficio barroco. La plaza Mercadal y el Museo Municipal contienen una interesante oferta turística de conviven­cia y de cultura.

También Bellpuig es meta de atracción turística con dimensión judía, dado que en esta población también existió una judería. De ella se conserva en el Archivo His­tórico Municipal de Cervera, una ketubbat de 1435. Por mucho que han estudiado los investigadores aún no se ha conseguido localizar el barrio judío. En la población hay que visitar la iglesia de Sant Nicolau, el mausoleo de Ramón Folch de Cardona-Anglesola, virrey de Sicilia y Ñapóles, que es una de las mejores piezas de la escul­tura catalana. Es de mármol de Carrara. El convento de Sant Bartomeu es obra única de un gótico tardío que no se repite en todo el Principado. El Castell de Bellpuig fue residencia de los barones de Bellpuig entre los siglos xn y xvi. También hay que visitar la Casa del Consellers, edi­ficio del siglo xvi, la gran escalinata de finales del xvm y la plaza Ramón Folch.

 
 
 

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