Lucena

Boka lomo de atun de almadraba con especias

Lucena tuvo una de las juderías más importantes de España y de todo el mundo. La Edad de Oro del judais­mo español y hasta mundial, fue vivida en gran parte en Lucena, con mención para su Escuela o Academia Tal­múdica Rabínica, que la convirtió en el centro cultural y religioso del mundo occidental al que acudían muchos judíos a que les fueran impartidas las directrices. En las fuentes hebreas, Lucena era conocida como Alisana al Yahud —ciudad de muchos judíos—. A título de ejem­plo, para demostrar el peso que su famosa «yesiba» lo­gró en el mundo, hay que recordar que, cuando fue ase­sinado en Granada en 1066 el hijo de R. Hisay, Yejosef, que había heredado su cargo como dirigente del judais­mo, su familia se refugió en Alisana al-Yahud, heredera de Granata al-Yahud. Entre los eruditos que enseñaron en Lucena se halla R. Yishap ben Yehuda ibn Giyat, fa­moso «halajista» de su tiempo. Destaca sobremanera R. Yshap Alíase, que con su obra legislativa comenzó la codificación sistemática de la «halaka», sobre la que se creó la tradición sefardí. Continuadores de su obra fue­ron Maimónides en el siglo xn, R. Yacob ben Aser de Toledo en el siglo xv y R. Yosej Caro en el xvi. Estuvie­ron relacionados con Lucena Yosef ibn Migas que estu­vo al frente del centro de estudios y Yehuda ha-Levi una de las figuras descollantes en el judaismo español del que se conserva una jarcha en alabanza de Yosef ha-Nasi Ferruziel, apodado Cidello, médico del rey Alfonso VI, cuya intervención salvó a los judíos de Guadalajara. En otro de sus poemas cuenta que celebró las fiestas del Purim en Guadix. El destino de su pueblo era llorado por Yehuda con versos como estos: «En el día en que entra­ron en la ciudad/salió la venganza de Seir/como ocurrió con el pueblo de Israel/.Las calles llenas de cadáveres/ los asesinos alzaron sus voces/violando a las vírgenes de Israel/y al acabar la espada vengativa,/cautiverio, ham­bre y sed/encontraron a los hijos de Israel».

Del siglo xi parece proceder una lápida hallada en Lucena en una casa de la calle de Santiago. Del siglo xiv parece proceder asimismo el sello encontrado en el Ce­rro Hacho. La judería estuvo ubicada en el barrio deli­mitado por las calles de Juego de Pelota, Ballesteros, pla­za Alta y Baja, Veracruz y Peñuelas. Otros lo sitúan en el perímetro más reducido formado por las calles junto al castillo, plaza Alta y Baja, General Lozano, Romero de Torres y Ayuntamiento. Calles típicamente judías son la de Santiago y su barrio, Juan Rico, Veracruz, Flores de Negrón, Ancha, Lademoro, Encinas, Almazán y Zamora. Junto a la iglesia de Santiago le fue erigido un monu­mento al talmudista Yosef ibn Migas. Esta iglesia pudo haber sido sinagoga. También pudo haberlo sido la er­mita de la Veracruz, hoy desaparecida. Otros ubican la sinagoga en la iglesia de San Mateo. El cementerio judío pudo haber estado en el Cerro Hacho. Las costumbres de «sabadear» y de blanquear las casas en Semana San­ta —Pascua Judía— siguen teniendo todavía vigencia en Lucena.

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El Idrissi, gran viajero y geógrafo árabe del siglo xm al servicio del monarca normando de Sicilia, escribió acerca de Lucena lo siguiente: «Allí los judíos eran más ricos que en ningún otro lugar sometido al Islam». Consta que las academias rabínicas de Lucena, como la de Cór­doba, impartían doctrina y orientaciones para todo el mundo judío.

El itinerario turístico por la ciudad de Lucena inclu­ye la visita al castillo y a la torre del Moral, de planta octogonal y que por cierto sirvió de prisión al último rey granadino Boabdil. En la plaza Nueva se encuentra el edificio del Ayuntamiento y, frente a él, la iglesia de San Mateo edificada sobre una mezquita árabe, joya rococó del siglo xviii. La iglesia de Santiago fue antigua sinago­ga judía y célebre academia talmúdica. Guarda tallas de Pedro Roldan. El Hospital de San Juan de Dios e iglesia de San Juan Bautista tiene también interesante portada de jaspes. La planta elíptica de la iglesia de las Angustias es excepcionalmente original en los modelos del barro­co español. Ejemplos de arquitectura civil son las casas de los condes de Santa Ana, ricos de Rueda, condes de Hust, marqueses de Ara, y duques de Medinaceli.

En la cercana ciudad de Baena le fue erigido un mo­numento a Amador de los Ríos y otro al judío. En Almedinilla, en la sierra de Albayate y en el punto en el que confluyen las provincias de Córdoba, Granada y Jaén, hay un monte que se llama del Judío. Al pueblo le con­cedió sus Fueros Fernando III el Santo, al conquistarlo en 1236.

 
 
 

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