Málaga

 Boka lomo de atun de almadraba con especias

El nombre de Málaga parece derivar de la palabra íbera Malaka, que significaría algo así como colonia cu­bierta de pastos. Fue fundación fenicia, después colonia romana y ciudad confederada regida por un código es­pecial denominado Lex Flavia Malacitana con su corres­pondiente teatro. Fue ciudad amante de las artes, ya desde su etapa romana. Después de la batalla de Gua-dalete, en el siglo vin entró a formar parte de Al-Andalus, convertida en el puerto natural de Granada. Los Reyes Católicos conquistaron la plaza el día 19 de agosto de 1487 y sobre el cerro en el que había estado el campa­mento cristiano se construyó el convento de la Victoria con la imagen mañana a cuya protección e influencia se le atribuye el triunfo cristiano sobre los mahometanos… Hoy es una blanca y gran ciudad, alegre y extraordina­riamente animada, capital de la internacionalmente conocida Costa del Sol, con un clima excepcionalmente agradable, puerto comercial y de gran cabotaje y algu­nos de cuyos barrios, con el de la Caleta y el de Palo, de pescadores, conservan todavía su carácter peculiar.

Aunque no fue muy numeroso el censo de los judíos en Málaga, su judería no careció de importancia, habien­do constancia de que en ella nació el conocido poeta Salomó ibn Gabirol, así como que también a ella emi­graron y residieron algunos célebres judíos cordobeses como Samuel ibn Nagrella. Se asegura que a mediados del siglo xi la población judía rondaba las doscientas per­sonas. A la conquista de la ciudad por los Reyes Católi­cos la población judía se aproximaba al número de 500. Muchos de ellos fueron llevados cautivos a la ciudad sevillana de Carmona, de donde fueron rescatados con fuertes sumas de dinero por influyentes personajes ju­díos.

No hay duda de que el lugar en el que se ubicaba la judería se encontraba muy cerca de la alcazaba, y más concretamente en la calle que en la actualidad se deno­mina de la Alcazabilla y la que hoy es conocida como de Granada. Calles judías son el Postigo de San Agustín, Santiago, Zegri o del Estudiante y Barrionuevo, nombre con el que sistemáticamente eran bautizadas las calles que habían sido judías. Es también cierto que otra de las calles judías de Málaga era la del Pozo del Rey. Es tan firme el convencimiento de que estos lugares se corres­pondían con el barrio judío, que en los jardines de la Alcazabilla le fue erigido un monumento al poeta y ca­balista Selomó ibn Gabirol. En el repartimiento que se hizo de las casas a la conquista de Málaga, las que les fueron asignadas a los judíos se encontraban en las ac­tuales calles de Santa Ana y Muro de Santa Ana, en tor­no a la plaza de la Merced. La sinagoga se hallaba en el Postigo de San Agustín y el cementerio judío en los ale­daños del castillo de Gibralfaro.

En la ciudad de Málaga hay mucho que ver además y casi todo ello se encuentra entre el río Guadalmedina, la Alameda, el castillo de Gibralfaro y la calle de Carrete­ría. A la alcazaba se llega por una rampa que sube en zigzag con puertas fortificadas y que era uno de los ele­mentos defensivos. En el Arco del Cristo se celebró la primera misa después de la reconquista. En el segundo recinto, un antiguo edificio nazarí, alberga el Museo Ar­queológico Provincial. En la ladera del monte se descu­brió recientemente el teatro romano. El castillo de Gibralfaro tiene acceso independiente pese a estar muy cerca de la alcazaba. Fue construido en el siglo xiv por Yusuf I y antes existía en el mismo lugar un faro del que procede el nombre del castillo Yabal-Faruk.

La catedral se construyó sobre la antigua mezquita entre los siglos xvi y xvn. La torre de la derecha quedó inacabada, de ahí que familiarmente se la conozca como la Manca. La iglesia del Sagrario está unida a la cate­dral, con portada gótica isabelina y altar mayor de Juan de Balmáseda. El patio de naranjos es recuerdo de la pri­mitiva construcción árabe.

Frente a esta iglesia se halla el Museo de Bellas Ar­tes, que está instalado en el palacio renacentista de los condes de Buenavista del siglo xvi y dedica a Pablo Ruiz Picasso una sala muy visitada y otra a Muñoz Degrain, que fue el primer maestro de este pintor universal mala­gueño, cuya casa natal se encuentra en la plaza de la Merced. El Museo de la Semana Santa reclama una visi­ta para tantos admiradores de sus procesiones. El Mu­seo de Artes Populares está instalado en el Mesón de la Victoria, una posada del siglo xvn restaurada con docu­mentación y con gusto.

 
 
 

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