Murcia

 

Hay constancia de que cuando se firmó el Decreto de Expulsión de los judíos en 1492, la aljama de Murcia era de las más importantes de España en las postrimerías del siglo xv, dado que su número alcanzó la considerable ci­fra de 1.500 personas. Hay constancia de que San Vicen­te Ferrer predicó repetidamente en la población. De la judería de Lorca se asegura algo similar, tanto en rela­ción con su importancia, como con la presencia en ella del santo predicador valenciano, del que se dice que con­virtió a muchos, entre ellos al célebre Rabi Jehosuah Alorquí, conocido entre los cristianos como Jerónimo de Santa Fe y, entre los propios judíos, como El Blasfema­dor. Los desfiles procesionales de Semana Santa que tanta fama, colorido, emoción y fervor tienen en la re­gión de Murcia son otras tantas remembranzas judías, que popularmente se viven no sólo durante las fiestas sino en la correspondiente preparación de las mismas a lo largo del año.

Murcia

En el primer documento que se mencionan los judíos murcianos es en el Privilegio de Alfonso X el Sabio del año 1266 en el que se le concedía a la ciudad una feria. Los judíos murcianos, al igual que los de otras ciudades, deberían vivir apartados de los cristianos y pagarían diez­mos a la Iglesia. Sus oficios o actividades mayoritarias fueron los de prestamistas, comerciantes y recaudadores.

Uno de los personajes más influyentes de la corte de San­cho IV fue Mosé aben Turiel, natural de Murcia. Hay constancia de que la presencia en Murcia del santo va­lenciano Vicente Ferrer con sus sermones antijudíos con­siguió en 1411 numerosas conversiones. El florecimien­to de la judería de Murcia se debió a diversos factores, hasta llegar a ser una de las más ricas del reino en las postrimerías del siglo xv. El número de judíos de Murcia seguramente alcanzó la considerable cifra de 1.500, cuan­do fue firmado el Decreto de Expulsión.

Los límites de la judería murciana estaban marcados por las iglesias de Santa Eulalia, San Lorenzo y la Mer­ced, no lejos de la catedral y cerca de la Universidad. Las calles que la configuraban coincidirían con las de Ma­drid, Cigarral, Baquena, Mariano Vergara, Santa Rosa­lía, plaza Amores, Triana, Sémola, Trinidad, Torreta, Luisa Aledo, plaza y calle Sardoy, Victoria, Horno, Selgas, Santa Quiteria, Mesegueres, Siervos, París, Baguena, Ci­garral, Concepción, plaza y calle de las Balsas… Parece que el barrio dispuso de una sola puerta al principio, aun­que después fueron tres las que las separaban o las unían con el resto de la población cristiana.

Es posible que en la plaza de Sardoy se ubicara la si­nagoga. Otros la sitúan entre las calles Sémola y Luisa Aledo. El cementerio se encontraría en las proximidades de la actual calle Puerta Nueva.

Interior del Parador de Lorca con restos originales del antiguo castillo.

Interior del Parador de Lorca con restos originales del antiguo castillo.

Lorca

De la judería de Lorca se sabe que fue próspera, ba­sando su economía en el comercio. No obstante, cuando San Vicente Ferrer predicó en esta población, durante la Cuaresma de 1411 a los setenta años de edad, fueron tan­tas las conversiones, que la judería decreció considera­blemente. Explican algunos que los antecedentes de la célebre Semana Santa lorquina hay que encontrarlos en las predicaciones de San Vicente Ferrer. Hay que men­cionar por la espectacularidad de la conversión la de Rabí Jehosuah Alorquí, conocido entre los cristianos como Jerónimo de Santa Fe y entre los propios judíos como El Blasfemador. Este converso protagonizó un debate públi­co entre las máximas autoridades talmúdicas y las cris­tianas, presididas por el Papa Luna. La judería de Lorca se ubicaba cerca del castillo, junto a la torre Alfonsina, en el barrio de San Lázaro. La ermita, que podría haber sido la antigua sinagoga, fue destruida. Un documento del Archivo Municipal hace expresas referencias a la ubi­cación de la judería de Lorca.

La ruta turística por los museos y monumentos de Murcia lleva al Casino construcción del siglo xix con sus patios árabes y pompeyanos y salón de baile estilo Luis XV. El castillo de Monteagudo es edificación árabe del siglo xi, sobre un castro romano, que fue habilitado por Alfonso X el Sabio en 1257. La catedral es el edificio más representativo de la ciudad. Fue comenzada en 1394 y la torre se terminó en 1792. Su fachada es obra maes­tra del barroco español. En el interior destaca la capilla de los Vélez. El conjunto de San Esteban reúne la iglesia y el antiguo colegio de la Compañía de Jesús, hoy sede del Gobierno de la Comunidad Autónoma. El convento de Santa Clara fue fundado por la reina doña Violante, esposa de Alfonso X el Sabio. Luce claustro gótico, patio mudéjar y diversas imágenes de Salzillo. La iglesia de las Agustinas es barroca con bella talla de San Agustín. En la iglesia de San Andrés destaca la imagen de la Virgen de la Arrixaca, patrona de Murcia. Uno de los templos barrocos más atractivos es el de San Miguel. A media­dos del siglo XVIII fue construido el templo de San Nico­lás. El monasterio de Jerónimos el conocido como El Es­corial Murciano.

Murcia tiene una buena oferta de museos, con men­ción para la catedral con el sarcófago romano de las Musas y la imagen de San Jerónimo. Otros museos son el de la Huerta, Arqueológico, de Bellas Artes, Hidráuli­co o Molinos del Río Segura, Taurino, Ramón Caya y Salzillo. Este último, instalado en la iglesia de Jesús, guarda las obras principales de tan importante imagine­ro murciano. Hay que ver además el palacio Espiscopal, palacio de Almudí, Ruedas Medievales de la Ñora y Al­cantarilla, Teatro Romea y el santuario de la Virgen de la Fuensanta.

La visita a Lorca cuya Semana Santa está declarada de Interés Turístico Nacional, incluirá la contemplación de la Casa Consistorial del siglo xvi, con su magnífico ar­chivo de incunables, códices y documentos manuscritos. La casa de los Guevara es obra maestra de la arquitectu­ra civil regional con su gran portada churrigueresca y hermoso patio barroco. El castillo, situado en la sierra del Caño, conserva su torre del Homenaje mandada cons­truir por Alfonso X sobre una alcazaba árabe y antes ro­mana. La colegiata de San Patricio, del siglo xvi, tiene grandiosa fachada, con torre de estilo jónico y está de­clarada monumento nacional. El Museo Arqueológico está situado en la Casa-Palacio de los Moreno, con mues­tras de la cultura argárica e ibérica. El Pósito es cons­trucción del siglo xv.

 
 
 

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