Tudela

 

En conformidad con la bula expedida por Benedic­to XIII el antipapa Luna en 1415, a los judíos se les prohibía leer el Talmud y el ejercicio de determinadas profesiones como médicos, boticarios, especieros, concertadores de esponsales y matrimonios, recaudadores de impuestos, prestamistas y se les obligaba además a que durante el año escucharan al menos tres sermones contra el judaísmo…

Esta última obligación tuvo que ser especialmente determinante en la aljama de Tudela, la más importante de Navarra y también una de las más ilustradas y cultas de toda España, con un censo de su comunidad que re­basó los dos mil habitantes. En Tudela, la ruta de la judería recorre con asombro y hasta con veneración y cul­tura la lista de grandes personajes judíos que le dieron gloria a toda la nación española. Alrededor de 1075 na­ció en esta población Yehuda ha Leví, el más grande poe­ta judío de la historia y el primero del que se tiene prue­ba de haber compuesto versos líricos en idioma castellano. Fue además destacado apologista y filósofo y murió en Palestina. También tudelano fue el hebreo que más contribuyó a la divulgación por Europa de la cien­cia hispanoarábiga, Abrahan Ibn Ezra. «El Ciego de Tudela», es decir, Al Titulí al Amara contribuyeron tam­bién a acrecentar la gloria de la literatura y de la cultura en la población navarra.

En Tudela fueron dos las juderías, correspondiendo una de ellas a la época musulmana y la otra a la cristia­na. La Vieja judería se extendía por la zona que hoy ocu­pan las calles Huerto del Rey, Cortes, de la Parra, Arbollones, Fuente del Obispo, Verjas, Tornamira, Hor­no de la Huiguera, Merced y Hortelanos. La calle de San Julián y la plaza de la Puerta de Zaragoza podrían ser muy bien sus ejes principales.

Casco viejo de Tudela (Foto Oskar Montero, cortesía del Reyno de Navarra)

Casco viejo de Tudela (Foto Oskar Montero, cortesía del Reyno de Navarra)

La explicación del traslado de la judería Vieja a las cercanías del castillo, responde a la decisión del rey de Navarra en 1170 de que ocupara la comunidad lugares mucho más seguros. Las calles que formarían su perí­metro urbano podrían ser el paseo del Castillo, San Mi­guel, Mediavilla, Virgen de la Cabeza, Calahorra, San Salvador y San Nicolás.

De sus sinagogas —Sinoga mayor, Sinoga menor y el miaras bené Orabuena— no queda rastro alguno. Es de suponer que una zona del claustro de la catedral forme parte de alguna de las sinagogas. La judería Vieja parece que fue convertida en cementerio de la ciudad. De los baños, carnicería y almosna, aun existiendo repetidas referencias, no se sabe en qué lugar pudieran haber es­tado. Está perfectamente localizado el embarcadero Ribotas, del que Benjamín de Tudela partiera para su épico viaje por Europa y por Asia en los años 1160-1171. Nuestra ruta judía tendrá asimismo presente la documen­tación hebrea existente en el Archivo Municipal tudelano.

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Son muchos los restos mudéjares y judíos que per­manecen en Tudela, con calles estrechas y tortuosas, almojabas, ciertas reliquias lingüísticas y algunos restos arqueológicos. De su pasado cristiano sobresale la igle­sia de la Magdalena con notable fachada románica y buenas tablas de San Nicolás. La iglesia de Santa Ana la Vieja es también gótica. Es barroca la de San Jorge el Real.

Catedral de Tudela, la Puerta del Juicio (Foto:Patxi Uriz, cortesía del Reyno de Navarra)

Catedral de Tudela, la Puerta del Juicio (Foto:Patxi Uriz, cortesía del Reyno de Navarra)

La catedral de Santa María es un elegante y equili­brado edificio gótico con precioso claustro románico. La entrada del templo catedralicio deslumbra con su majes­tuosa portada del Juicio. Llama también la atención el retablo hispano-flamenco del siglo xv y el pequeño reta­blo de Santa Catalina, del siglo xiv, de Juan de Leví, la talla románica de Santa María con el Niño, el retablo de Nuestra Señora de la Esperanza, el sepulcro policromado de mosén Francés de Villaespesa, el coro de Esteban de Obray, la capilla de Santa Ana… son piezas claves en el arte español conservadas y cuidadas en la catedral de Tudela. En su archivo se guarda el cuadro del Juicio Fi­nal de El Bosco. Una capilla del claustro románico sir­vió probablemente como sinagoga.

Catedral. (Foto: Patxi Uriz, cortesía del Reyno de Navarra)

Catedral. (Foto: Patxi Uriz, cortesía del Reyno de Navarra)

En la ciudad hay que admirar además el palacio del marqués de San Adrián, la casa del Almirante, la de Ibá-ñez Luna, palacio Decanal, casa de Huarte y otras casas nobiliarias… En el número uno de la calle Magallón hay que detenerse para contemplar el bajorrelieve de un gue­rrero ecuestre en actitud de «matamoros», que unos aso­cian al apóstol y otros a Sancho VII el Fuerte.

 

 

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